La desinfección de aguas residuales, uno de los mayores logros de salud pública del siglo XX, ha sido crucial para controlar la propagación de microorganismos patógenos en el medio acuático, como las aguas superficiales. A pesar de estos avances, persisten desafíos significativos. El cloro es el desinfectante más ampliamente utilizado debido a su simplicidad, eficacia bactericida y virucida, y bajo costo. Sin embargo, los procesos con cloro conllevan riesgos operativos y ecológicos, como fugas y la formación de subproductos cancerígenos en las descargas de aguas residuales.

La actualización de los Criterios de calidad ambiental del agua (AWQC) por parte de la USEPA en 2015 redujo los límites de exposición al cianuro, un componente común en aguas residuales cloradas. Este cambio impactó la seguridad operativa y las regulaciones. Además, las preocupaciones sobre subproductos peligrosos, seguridad con cloro gaseoso y criterios de virus han impulsado el interés en América del Norte por desinfectantes alternativos, como el ácido peracético (PAA) y el ácido perfórmico (PFA).

La desinfección con PAA se ha implementado en América del Norte y Europa debido a su bajo costo y la ausencia de subproductos. Sin embargo, tanto el PAA como la desinfección ultravioleta (UV) no abordan eficazmente los virus. Ante este desafío, el ácido perfórmico (PFA) ha ganado relevancia. Inicialmente utilizado en aplicaciones industriales, el PFA se ha aplicado en la desinfección de aguas residuales, especialmente en Europa, donde ha sido empleado durante más de una década para tratar efluentes secundarios y desbordes de alcantarillado combinado.

La necesidad de investigar desinfectantes alternativos se ha destacado en medio de discusiones en curso sobre posibles cambios en los criterios de calidad del agua de la EPA. Un proyecto de investigación, liderado por Brown y Caldwell en colaboración con la Autoridad del Agua de los Grandes Lagos y otras empresas, se centra en el estudio de PAA y PFA. Mientras que el PAA ha demostrado ser eficaz y rentable desde su introducción en el mercado norteamericano en 2016, el enfoque ahora se dirige a evaluar la eficacia del PFA, sintetizado in situ, como una alternativa que ha demostrado ser efectiva en la desinfección de efluentes secundarios y desbordes de alcantarillado combinado en Europa.