Un estudio conjunto realizado en diez países de la Unión Europea (UE) por organizaciones de la Red Europea de Acción contra los Plaguicidas ha revelado niveles alarmantes de ácido trifluoroacético (TFA), un «químico permanente» poco conocido y en gran medida no regulado, en aguas superficiales y subterráneas. El estudio, que analizó 23 muestras de aguas superficiales y seis de aguas subterráneas, encontró que la contaminación por TFA está muy extendida y presenta concentraciones particularmente altas en zonas agrícolas, lejos de focos industriales.

El TFA es un producto de degradación de pesticidas PFAS, gases fluorados y otros productos químicos permanentes. Las concentraciones promedio de TFA en las muestras de agua fueron de 1.180 nanogramos por litro (ng/l), 70 veces mayor que el promedio de otros PFAS combinados. En el 79% de las muestras, las concentraciones de TFA excedieron el límite propuesto para ‘PFAS Total’ en la directiva de agua potable de la UE, mientras que ninguna de las otras PFAS analizadas superó sus límites correspondientes.

Helmut Burtscher-Schaden, bioquímico de GLOBAL 2000, destaca la preocupación por la amplia dispersión del TFA, ya que sus concentraciones elevadas no se limitan a regiones industriales. Este problema es ahora una cuestión generalizada, afectando a todos los cuerpos de agua.

La mayoría de los países de la UE no monitorean los niveles de TFA en las aguas, con excepciones notables en Alemania, Bélgica, Dinamarca, los Países Bajos, Noruega y Suecia. La Agencia Alemana de Medio Ambiente ha identificado a los pesticidas PFAS como la fuente dominante de TFA en zonas rurales, revelando un fallo regulatorio significativo, ya que las muestras de agua superan el límite de 100 ng/l permitido para metabolitos de pesticidas en aguas subterráneas.

Una decisión de la EFSA en 2003 clasificó al TFA como un «metabolito no relevante», eximiéndolo de obligaciones y límites de seguimiento. Esta decisión facilitó la comercialización de pesticidas PFAS y contribuyó a la contaminación masiva detectada ahora.

Aunque la Directiva Marco del Agua de la UE debería haber prevenido esta contaminación, los Estados miembros no han implementado medidas suficientes. Investigaciones recientes sugieren que el TFA puede tener propiedades tóxicas, con estudios en animales mostrando malformaciones en crías de conejos expuestos al TFA durante el embarazo.

Ante esta situación, PAN Europa y otras organizaciones exigen una acción urgente, incluyendo la prohibición de pesticidas PFAS, la restricción general de PFAS según el reglamento REACH, la clasificación del TFA como «sustancia prioritaria» y la implementación de obligaciones de monitoreo y límites para los TFA.

Fuente: Pesticide Action Network

https://www.pan-europe.info/sites/pan-europe.info/files/public/resources/reports/TFAinWater_Report_27052024.pdf