La Generalitat de Cataluña ha anunciado oficialmente el estado de alarma por sequía en Barcelona y su área metropolitana, así como en Girona y sus alrededores. La declaración fue realizada por el presidente de Cataluña, Pere Aragonès, y el conseller de Acción por el Clima, David Mascort, después de una reunión extraordinaria de la Comisión Interdepartamental sobre Sequía. La medida se tomó al constatar la alarmante disminución de los embalses de la región, que han descendido por debajo de los 100 hectómetros cúbicos, el umbral de emergencia por sequía, en el sistema Ter-Llobregat.

Como parte de las medidas adoptadas, se ha impuesto una restricción al llenado de piscinas en hoteles, campings y parques acuáticos. Estas instalaciones solo podrán utilizar agua de mar para llenar sus piscinas, siempre y cuando no estén conectadas a las redes de abastecimiento de agua o saneamiento. La intención es preservar el agua dulce para el consumo humano debido a la crítica caída de las reservas de los embalses del sistema Ter-Llobregat, que han alcanzado niveles inferiores a los 100 hectómetros cúbicos.

Otra medida significativa afecta al turismo, con la prohibición del uso de duchas en las playas en las áreas afectadas por la emergencia. Aunque algunos municipios ya implementaron esta medida el verano pasado, este año se aplicará de manera generalizada en las zonas afectadas.

La industria hotelera prevé un impacto negativo, ya que los turistas podrían optar por destinos alternativos que garanticen el acceso a piscinas. Ante esta preocupación, la vicepresidenta de la Generalitat, Laura Vilagrà, ha asegurado que «no habrá escasez de agua potable», incluso si se deben tomar medidas sin precedentes en Cataluña. Vilagrà descarta cortes de suministro de agua a las infraestructuras hoteleras, incluso en caso de persistir la sequía.

Además de las restricciones al uso recreativo del agua, la Fase 1 de la emergencia limita el consumo de agua a 200 litros por persona y día. Se prohíbe el riego de árboles y jardines botánicos, excepto para garantizar su supervivencia, y se restringe el llenado de piscinas y el uso de duchas en gimnasios e instalaciones deportivas.

Estas medidas sin precedentes buscan mitigar los efectos de una de las peores sequías registradas en Cataluña, al tiempo que instan a la población y a los sectores afectados a adoptar un consumo responsable del agua. La situación destaca la urgente necesidad de desarrollar estrategias a largo plazo para la gestión sostenible del agua frente al cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos.