La ciudad de Ciudad del Cabo, capital legislativa de Sudáfrica, enfrenta el desafío de reducir su dependencia de las precipitaciones en un contexto de incertidumbre climática global. Como parte de su extenso Nuevo Programa de Agua, la ciudad planea implementar tecnologías de recuperación y reutilización del agua para alcanzar hasta el 7% de su suministro total de agua potable para el año 2040. Este ambicioso proyecto busca aumentar los recursos hídricos en 300 millones de litros diarios para 2030, principalmente a través de la desalinización del agua de mar, extracción de agua subterránea y la integración de la reutilización del agua.

Aunque se reconoce que estas medidas pueden no ser una garantía contra futuras sequías, se espera que mitiguen la gravedad de las restricciones de agua en momentos críticos. El alcalde de Ciudad del Cabo, Geordin Hill-Lewis, subraya la importancia de construir resiliencia para evitar vulnerabilidades a largo plazo, citando la experiencia de Perth, que enfrentó una reducción del 40% en las precipitaciones durante dos décadas.

Este programa forma parte de una inversión multimillonaria para hacer frente a las sequías, especialmente después de la crisis del Día Cero en 2018. Los residentes adoptaron hábitos de ahorro de agua, y ahora la ciudad planea construir una instalación de última generación para la reutilización del agua en la Planta de Tratamiento de Agua de Faure. Este proyecto utilizará aguas residuales tratadas para generar agua potable de alta calidad que se integrará en la red de suministro de agua de la ciudad.

La construcción de esta instalación avanzada está programada para comenzar el próximo año, y se espera que esté operativa antes de 2030. El alcalde asegura que el agua resultante será de la más alta calidad, incluso superior al agua embotellada, y cumplirá con los estándares de potabilidad antes de ser reintegrada a las presas y tratada nuevamente.