Las autoridades regionales de Cataluña, la región española afectada por la sequía, han anunciado la adquisición de plantas desaladoras móviles y flotantes para garantizar y fortalecer el suministro de agua a la población en las zonas más afectadas por la escasez de agua.

El objetivo es disponer de las infraestructuras necesarias en caso de que las condiciones meteorológicas actuales no mejoren, evitando así la implementación de restricciones aún más severas en el uso del agua.

Según la Generalitat, estas nuevas infraestructuras proporcionarán servicio mientras se llevan a cabo las obras previstas por el Govern para aumentar la disponibilidad de agua potable, obras que permitirán que la región metropolitana de Barcelona no dependa del agua de los embalses para su abastecimiento para 2030.

«Con esto, Cataluña queda protegida contra la falta permanente de precipitaciones y el Govern proporciona al país los instrumentos necesarios para protegerse contra la sequía que estamos experimentando», afirmó la portavoz del Govern, Patrícia Plaja, durante una rueda de prensa.

En el norte de la Costa Brava se instalarán 12 pequeñas desaladoras móviles, las cuales suministrarán 1.000 m³ al día, cubriendo el 35% del consumo de agua de más de una decena de municipios. Mientras tanto, en la ciudad de Barcelona se instalará una gran desaladora flotante, con capacidad para generar 40.000 m³ al día, equivalente a 14 hm³ en un año, lo que representa el 6% de la demanda actual del área metropolitana de Barcelona.

El Puerto de Barcelona ya tiene las instalaciones preparadas y ha acordado la ubicación de la desaladora y la conexión de la tubería de transporte de agua. Sin embargo, la instalación flotante de ósmosis inversa no estará operativa hasta que la ciudad entre en la próxima emergencia por sequía, prevista para octubre.

Las 12 plantas desalinizadoras móviles costarán aproximadamente 10 millones de euros y se espera que cada una produzca 1.000 m³ por día. Esta iniciativa elimina la necesidad de que los buques cisterna entreguen agua a Barcelona.

«El transporte de agua por barco desde fuera de Cataluña ya no es una opción, porque ahora contamos con alternativas más prácticas, eficientes y mejores», añadió Patrícia Plaja.

David Mascort, ministro de Acción Climática, también destacó que esta medida es «más rentable y medioambientalmente sostenible» que utilizar buques cisterna.

«La cantidad de agua que obtendremos con [la desalinizadora flotante] es mucho mayor, podríamos decir más del doble, en comparación con la que obtendríamos trayendo buques cisterna, y además es mucho más económica», afirmó Mascort.