Los fenómenos climáticos extremos, como sequías, olas de calor y frío, no solo afectan las condiciones hidrometeorológicas, sino que también alteran las características del entorno, como provocar incendios forestales debido a cambios en la cubierta vegetal. Las actividades humanas intensas, como la urbanización y la industrialización, amplifican esta variabilidad, modificando aún más el sistema de cuencas y sus procesos hidrológicos.

Estos cambios impactan directa o indirectamente en los procesos hidrológicos de las cuencas, desafiando su equilibrio bajo el calentamiento global y los eventos climáticos extremos. La producción de agua en el sistema de cuencas puede experimentar perturbaciones persistentes, llevándolo a interrupciones, restauraciones o transformaciones hacia nuevos estados.

La estabilidad del rendimiento hídrico en el sistema de cuenca se refiere a su capacidad para restaurar su estado original o transicionar a un nuevo estado bajo perturbaciones climáticas o de características subyacentes. Investigaciones recientes han utilizado el marco Budyko y simulaciones CMIP6 para estudiar esta estabilidad, encontrando que los cambios en la producción de agua pueden compensarse tanto por factores climáticos como por características subyacentes, manteniendo estable la relación de rendimiento hídrico.

Sin embargo, se observa una tendencia hacia una mayor sensibilidad de las cuencas hidrográficas globales a las características subyacentes y una disminución de la estabilidad del rendimiento hídrico en el futuro, especialmente en zonas áridas. Esto sugiere que las cuencas áridas experimentarán la mayor disminución en la estabilidad del rendimiento hídrico, lo que resalta la vulnerabilidad de los recursos hídricos en estas regiones y la necesidad de un desarrollo sostenible bajo el cambio climático.

En términos de efectos de compensación, las cuencas en zonas húmedas muestran una mayor resistencia del sistema hidrológico, lo que les permite mantener un rendimiento de agua más estable incluso frente a grandes cambios climáticos o subyacentes. Estos hallazgos proporcionan una referencia importante para el manejo futuro de los recursos hídricos, enfatizando la importancia de considerar la vulnerabilidad específica de las cuencas áridas y semiáridas en la planificación y el desarrollo sostenible.