Un modelo global de temperatura de aguas subterráneas desarrollado por investigadores de la Universidad Charles Darwin y de la Universidad de Newcastle, proyecta un aumento de 2,1°C a 3,5°C en las aguas subterráneas poco profundas para finales de siglo debido al cambio climático. Este calentamiento, especialmente en regiones como Rusia central, el norte de China, partes de América del Norte, la selva amazónica y Australia, podría tener implicaciones significativas para los ecosistemas y la calidad del agua subterránea.

Se destacó la importancia de las aguas subterráneas para la vida en la Tierra y cómo su calentamiento podría amenazar los ecosistemas sensibles a la temperatura que dependen de ellas. Este fenómeno también podría afectar a la química y microbiología del agua subterránea, repercutiendo en su calidad. Por lo tanto, es crucial considerar estos impactos en el contexto más amplio del cambio climático, además de los fenómenos meteorológicos y la disponibilidad de agua.

Se advirtió que el calentamiento de las aguas subterráneas podría reducir el oxígeno disuelto, afectando los ríos y contribuyendo a eventos como la muerte de peces. Este calentamiento también podría comprometer la seguridad del agua potable, con hasta 588 millones de personas potencialmente en riesgo de vivir en áreas donde las temperaturas del agua subterránea excedan los umbrales más altos establecidos por cualquier país.

Finalmente, el calentamiento de las aguas subterráneas representa un riesgo económico significativo para industrias dependientes de estas fuentes, como la agricultura y la producción de energía. Para abordar estos desafíos, el equipo de investigación ha desarrollado una aplicación interactiva en Google Earth Engine que permite visualizar los cambios proyectados en la temperatura de las aguas subterráneas a diferentes profundidades y escenarios climáticos.