Los edificios inteligentes, caracterizados por su capacidad para integrar y optimizar tecnologías y sistemas, han experimentado un crecimiento significativo debido al aumento demográfico, cambios en los hábitos sociales, mayor tiempo en casa y preocupaciones medioambientales. Más allá de la eficiencia en la gestión de servicios como iluminación, calefacción y seguridad, estos edificios reflejan un compromiso con la sostenibilidad. La gestión de recursos hídricos emerge como una prioridad, dado el aumento del consumo de agua para uso doméstico.

La transformación digital ha llevado a ciudades como Valencia a convertirse en Smart Cities, gestionando eficientemente recursos y servicios mediante la tecnología. Los edificios inteligentes desempeñan un papel crucial en este contexto, utilizando tecnología para implementar una gestión inteligente del agua, reduciendo la huella de carbono y optimizando su consumo. La Gestión Inteligente del Agua implica el uso de diversas tecnologías, como plataformas de gestión de datos, gemelos digitales, sensores de agua, grifos y duchas inteligentes, soluciones HVAC, sistemas de seguimiento y control del agua, tecnología de limpieza y tratamiento de agua, así como sistemas de riego inteligentes.

La implementación de estas tecnologías no solo reduce el consumo de agua en edificios inteligentes, sino que también impacta positivamente en el medio ambiente al disminuir las aguas residuales y el uso de energía en su tratamiento. Además de los beneficios medioambientales, se observa una reducción de costos asociados al consumo de agua, mejoras en la eficiencia energética y un rendimiento general optimizado en los edificios. En este sentido, la tecnología en edificios inteligentes no solo mejora la calidad de vida, sino que también contribuye a un enfoque más sostenible y resiliente hacia el medio ambiente.