La gestión integrada de las aguas subterráneas es un desafío cada vez más importante en todo el mundo, ya que estos recursos son esenciales para el abastecimiento de agua potable, la producción de alimentos y la sostenibilidad del medio ambiente. Esta gestión es especialmente crítica en zonas áridas y semiáridas, por las presiones a las que están sometidos los sistemas hídricos y el aumento de las demandas de agua para atender de forma directa el abastecimiento de la población.

Las aguas subterráneas son decisivas para el buen funcionamiento de los ecosistemas, por lo que urge protegerlas de la sobreexplotación y utilizarlas de forma sostenible para sobrevivir al cambio climático y satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento. En este sentido se ha desarrollado desde hace años la implantación de tecnologías que optimicen el rendimiento de las redes de distribución de agua y, en consecuencia, favorezcan la recuperación de los acuíferos, a través de soluciones que garantizan el abastecimiento y tratamiento del agua de forma eficiente, segura y respetuosa con el entorno.

Algunos de los efectos más importantes de la disminución de la cantidad de agua dulce en los acuíferos son los siguientes:

  • Descenso de los niveles piezométricos. Algunas de las consecuencias más importantes de la disminución de los niveles piezométricos son la disminución de los recursos hídricos. Esto ocurre cuando las salidas de agua del acuífero superan las entradas. Esto se debe a un aumento en las salidas, como la extracción de agua subterránea para diferentes usos, o a una disminución en las entradas, principalmente debido a una disminución en la infiltración de agua de lluvia debido a los efectos del cambio climático, o ambos a la vez.
  • Disminución de la calidad del agua: Cuando están en cantidades adecuadas, los cuerpos de agua actúan como un amortiguador natural ya que son capaces de diluir, de alguna manera, la concentración de contaminantes. Sin embargo, este servicio ecosistémico se reduce en episodios de disminución de caudales o volúmenes de agua. En estas situaciones, la presencia de contaminantes 9 tiende a aumentar debido al efecto de concentración. En un evento de escasez de agua, la disminución de la calidad del agua también agrava la situación al disminuir la calidad de un recurso hídrico que ya es escaso en términos de cantidad.
  • Reducción del suministro de agua en ambientes superficiales: dado que muchos de los ecosistemas relacionados con el agua superficial están alimentados por sistemas de agua subterránea, la disminución en la cantidad de agua subterránea en términos de calidad y cantidad tiene un efecto negativo en los ecosistemas superficiales relacionados. Esto genera un perjuicio en los ecosistemas superficiales, que tiene efectos negativos en términos de sostenibilidad ambiental, seguridad hídrica para los humanos, actividades económicas o servicios ecosistémicos.

 

PROYECTO AQUIFER

En este contexto, el proyecto AQUIFER, financiado por la Unión Europea, ha desarrollado una serie de instrumentos innovadores para mejorar la gestión integrada de las aguas subterráneas.

El proyecto AQUIFER tiene como objetivo principal mejorar la gestión integrada de las aguas subterráneas a través del desarrollo y aplicación de herramientas innovadoras de gestión, monitorización y modelización. En concreto, se han desarrollado cinco herramientas clave que permiten una gestión más eficiente y sostenible de las aguas subterráneas:

  • Sistema de monitorización de las aguas subterráneas: El proyecto ha desarrollado un sistema de monitorización de las aguas subterráneas que permite la recopilación de datos en tiempo real sobre el nivel y calidad de las aguas subterráneas. Este sistema permite una mejor comprensión del comportamiento de las aguas subterráneas y una toma de decisiones más eficiente y precisa.
  • Herramienta de análisis de riesgos: El proyecto ha desarrollado una herramienta de análisis de riesgos que permite evaluar los riesgos asociados a la gestión de las aguas subterráneas. Esta herramienta tiene en cuenta factores como la contaminación, la sobreexplotación y el cambio climático, y permite una evaluación más completa y precisa de los riesgos asociados a la gestión de las aguas subterráneas.
  • Modelo de gestión integrada de las aguas subterráneas: El proyecto ha desarrollado un modelo de gestión integrada de las aguas subterráneas que permite una gestión más eficiente y sostenible de los recursos hídricos. Este modelo tiene en cuenta factores como la demanda de agua, la calidad del agua y los riesgos asociados a la gestión de las aguas subterráneas.
  • Herramienta de evaluación de la huella hídrica: El proyecto ha desarrollado una herramienta de evaluación de la huella hídrica que permite evaluar el impacto del uso de los recursos hídricos en la sostenibilidad ambiental y social. Esta herramienta tiene en cuenta factores como la cantidad de agua utilizada y la calidad del agua, y permite una evaluación más precisa del impacto del uso de los recursos hídricos.
  • Plataforma de intercambio de conocimientos: El proyecto ha desarrollado una plataforma de intercambio de conocimientos que permite la colaboración entre expertos y usuarios de las aguas subterráneas. Esta plataforma permite la difusión de información y conocimientos sobre la gestión de las aguas subterráneas, y fomenta la colaboración entre diferentes actores involucrados en la gestión de los recursos hídricos.

La aplicación de estas herramientas innovadoras ha permitido mejorar la gestión integrada de las aguas subterráneas en diferentes regiones de Europa, y ha contribuido a una gestión más sostenible y eficiente de los recursos hídricos.

Fuente:

Universidad de Alicante, IGME