Las aguas continentales a nivel global enfrentan la amenaza de la anoxia, un fenómeno que desencadena una espiral descendente acelerada por el calentamiento global. Un estudio internacional, con la participación de investigadores de la TU Bergakademie Freiberg, revela que los lagos previamente afectados por la falta de oxígeno en aguas profundas se ven nuevamente afectados al año siguiente. Esto conduce a un deterioro continuo de las condiciones para peces e invertebrados, liberación de gases de efecto invernadero y una intensificación de los ciclos de nutrientes.

El equipo de investigación analizó datos a largo plazo de más de 600 lagos, principalmente en América del Norte y Europa. Los resultados indican que si un lago cae por debajo de un nivel crítico de oxígeno en un año, es probable que experimente una deficiencia más grave al siguiente. A través de más de 100.000 campañas de medición, el estudio aclara la relación entre la temperatura del agua, la retención de nutrientes en el sedimento, el desarrollo de algas planctónicas y la deficiencia de oxígeno.

Los datos, proporcionados por la red GLEON (Global Lake Observatory Network), permitieron una comprensión más profunda de la relación entre el agotamiento de oxígeno y factores como la temperatura del agua, el fósforo y la clorofila. Estos hallazgos pueden predecir la susceptibilidad de las masas de agua a crisis futuras de oxígeno, proporcionando herramientas para mejorar la gestión de nutrientes y la salud de los lagos.

El aumento de las temperaturas, impulsado por el cambio climático, prolonga la estratificación de los lagos, dificultando el intercambio de agua entre las capas. Esto favorece la descomposición de algas, que al morir consumen oxígeno y generan deficiencia en las partes más profundas del lago. La investigación destaca la importancia de abordar estos problemas para prevenir la pérdida de oxígeno y sus consecuencias en los ecosistemas acuáticos.