Un experimento realizado con agua tratada en una planta de tratamiento de aguas residuales ha revelado que, a pesar de ser tratada adecuadamente y diluida antes de su liberación, esta agua sigue afectando negativamente la diversidad y la red trófica de los ríos. Los resultados sugieren que los límites actuales y los procedimientos de tratamiento de aguas residuales pueden no ser suficientes para proteger las redes alimentarias naturales.

A pesar de que las plantas de tratamiento de aguas residuales han mejorado la calidad del agua en todo el mundo, los efluentes que liberan, aunque tratados, contienen un cóctel de contaminantes, nutrientes y patógenos cuyos efectos pueden pasar desapercibidos. Incluso cuando las aguas residuales están muy diluidas, pueden tener efectos significativos si se liberan durante un período prolongado.

El estudio utilizó un enfoque innovador para evaluar los efectos de las aguas residuales tratadas en un ecosistema acuático durante varios años. Se encontró que estas aguas pueden afectar negativamente la diversidad de la vida acuática, aumentar la cantidad de algas y cambiar la estructura de la red trófica de los ríos.

En resumen, el estudio sugiere que se necesitan procedimientos de tratamiento de aguas residuales más estrictos para proteger adecuadamente los ecosistemas de agua dulce y las redes alimentarias de los ríos. Cumplir con los límites legales actuales puede reducir los problemas, pero aún pueden generar impactos. Por lo tanto, se requieren esfuerzos intensificados en el tratamiento de aguas residuales contaminadas para conservar de manera óptima las redes alimentarias de los ríos.

 

Fuente: Universidad del País Vasco