En un avance innovador, investigadores de TU Wien han desarrollado una nanoestructura revolucionaria capaz de filtrar colorantes nocivos del agua utilizando desechos de celulosa, como paños de limpieza o vasos de papel. Estos colorantes, provenientes principalmente de la industria textil, representan una grave amenaza para el medio ambiente y la salud humana debido a su lenta degradación y persistencia en el agua. El equipo, dirigido por el profesor Günther Rupprechter, ha creado una nanotela cubierta de nanocelulosa semicristalina, producida a partir de material de desecho, que actúa como un filtro altamente efectivo para atrapar los colorantes orgánicos.

La clave de este avance radica en la estructura nanométrica de la tela, que proporciona una superficie ampliada para que el agua contaminada entre en contacto con más moléculas de tinte, aumentando así la eficacia del proceso de filtrado. Mediante un proceso de electrohilado, el equipo logró crear hilos extremadamente finos de nanocelulosa, formando una red llamada «nanored» con una gran área superficial. Las pruebas realizadas demostraron que esta nanored recubierta de celulosa pudo eliminar hasta el 95% del tinte violeta en tres ciclos de purificación, ofreciendo la posibilidad de regeneración para su reutilización o eliminación segura.

Aunque estos resultados son prometedores, el equipo reconoce la necesidad de realizar más investigaciones para evaluar las propiedades mecánicas, la biocompatibilidad y la escalabilidad industrial de las nanoredes. Además, se plantea la posibilidad de aplicar esta tecnología en otras áreas, como la medicina, donde los filtros de nanotela podrían ser útiles en aplicaciones como la diálisis para la eliminación de sustancias químicas específicas de los líquidos corporales. Este avance no solo representa un paso significativo en la purificación del agua utilizando materiales sostenibles, sino que también abre nuevas posibilidades para abordar desafíos en diferentes campos mediante el uso creativo de desechos y nanotecnología.