En la actualidad, el aumento de la preocupación ambiental ha llevado a un creciente interés en reducir los residuos y promover una economía circular. En este contexto, las soluciones basadas en la naturaleza (SBN) desempeñan un papel crucial, según la Unión Europea (UE). A pesar de la normativa actual que exige tratamientos de aguas residuales para municipios de cierto tamaño, recientes acuerdos de la UE buscan ampliar estas regulaciones y fomentar la sostenibilidad, como la producción de energía en plantas depuradoras.

A pesar de la normativa existente, muchas zonas rurales en España no cumplen con los requisitos, resultando en sanciones económicas de la UE que superan los 50 millones de euros entre 2018 y 2020. En este contexto, los filtros verdes, que utilizan aguas residuales para regar plantaciones forestales, ofrecen una solución eficiente y de bajo costo, especialmente en áreas sin acceso a sistemas de alcantarillado.

El estudio destaca que la efectividad de los filtros verdes depende de factores clave, como la calidad del suelo, la presencia de materia orgánica y la selección adecuada de la vegetación. Es esencial un diseño preciso y un mantenimiento simple pero riguroso para garantizar su eficiencia. La investigación concluye que los filtros verdes pueden reducir significativamente la materia orgánica, el nitrógeno y el fósforo en el agua residual.

Aunque los filtros verdes muestran promesas, aún se necesitan estudios adicionales, especialmente en contextos industriales. La selección de especies de plantas y la aplicación de enmiendas al suelo para mejorar la eficiencia del sistema son áreas de mejora. Además, se plantea la posibilidad de cuantificar los beneficios adicionales, como la biodiversidad, la captura de carbono y la transformación de biomasa en productos sostenibles.