Un equipo de investigación de la Universidad de Massachusetts Amherst ha revelado que la «amortiguación de carbonatos», un proceso químico, explica la mayoría de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en aguas altamente alcalinas. Esto distorsiona el método comúnmente utilizado para rastrear el origen del CO2 en arroyos y propone un enfoque mejorado. Aproximadamente el 15% de las emisiones humanas de CO2 provienen de aguas continentales, pero los modelos climáticos actuales enfrentan dificultades para explicar este carbono, que parece generarse de manera críptica a través de la amortiguación de carbonatos.

La investigación liderada por Matthew Winnick, profesor asistente de Ciencias de la Tierra, Geográficas y Climáticas en UMass Amherst, muestra que la amortiguación de carbonatos actúa como una reserva oculta de CO2, repone el carbono perdido en la atmósfera y aumenta la cantidad disponible para la liberación de gases. La amortiguación de carbonatos se basa en la reacción del CO2 con el agua, formando ácido carbónico, bicarbonato y carbonato. Altos niveles de bicarbonato y carbonato actúan como reservas de CO2, impulsando las emisiones, y pueden representar más del 60% de las emisiones en condiciones alcalinas.

La amortiguación de carbonatos también afecta las señales isotópicas utilizadas para rastrear fuentes de CO2 en arroyos. El estudio sugiere que medir múltiples isótopos de carbono, en lugar de uno, puede ayudar a desenmascarar las fuentes ocultas de CO2. Aunque las emisiones de arroyos no se consideran contribuyentes significativos al calentamiento global, comprender su origen es crucial para prever cambios en el futuro, especialmente en el contexto del cambio climático.