Las concentraciones mundiales de metano en la atmósfera han experimentado un aumento constante desde 2006, atribuido en parte al crecimiento en sectores como la agricultura, el transporte y la industria, así como al aumento de emisiones biogénicas de fuentes naturales. Las fuentes biogénicas, complejas y diversas según los ecosistemas, incluyen contribuciones sorprendentes, como los tallos de árboles. Sin embargo, los humedales destacan como el principal contribuyente natural de metano, representando alrededor de un tercio de las emisiones totales. Comprender la dinámica del metano en los humedales es desafiante debido a la influencia de factores como la salinidad, la temperatura, la vegetación y los niveles de agua.

Andrew Hill y su equipo se sumergen en estas áreas húmedas, utilizando modelos dinámicos empíricos y mapeo cruzado convergente para analizar 5 años de mediciones de flujo de metano en una marisma en la Reserva St. Jones. Su estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, incorpora 18 mediciones ambientales para comprender cómo interactúan y afectan las emisiones de metano. Descubrieron que la respuesta de los niveles de metano a los cambios ambientales puede retrasarse hasta 35 días, con las emisiones diurnas vinculadas al flujo de agua y los patrones estacionales influenciados por factores como la temperatura y el oxígeno disuelto.

El aumento continuo de las emisiones de metano podría desencadenar un ciclo de retroalimentación positiva, donde las concentraciones crecientes en la atmósfera provocan mayores liberaciones en los ecosistemas. El estudio ofrece una comprensión más profunda de la dinámica del metano en las marismas, proporcionando un marco para mejorar las estimaciones de emisiones de humedales y contribuyendo a estrategias de mitigación para abordar el aumento global de concentraciones de metano.