El estudio dirigido por la universidad de Nebraska destaca cómo el agotamiento del agua subterránea, crucial para la irrigación agrícola, puede amenazar la producción de alimentos en condiciones de sequías y climas más secos. Aunque un acuífero pueda parecer suficientemente saturado, el estudio revela que su agotamiento puede afectar negativamente el rendimiento de los cultivos, especialmente maíz y soja.

El análisis se basó en tres décadas de datos del acuífero High Plains, el más grande de Estados Unidos, abarcando partes de ocho estados, incluido Nebraska. Se encontró que a medida que el acuífero disminuye, las pérdidas agrícolas aumentan significativamente. Los agricultores que dependen de áreas menos saturadas experimentan descensos notables en los rendimientos de irrigación durante déficits de agua moderados.

El estudio también resalta la conexión entre el espesor de agua del acuífero y las decisiones de riego de los agricultores. Cuando el acuífero está más lleno, los agricultores riegan un mayor porcentaje de sus campos, pero a medida que disminuye el agua, reducen la irrigación o incluso la abandonan. Esto afecta negativamente a la resiliencia de los cultivos.

Los resultados indican que la gestión sostenible del agua subterránea es crucial, especialmente ante la creciente amenaza de sequías y cambio climático. Los autores subrayan la importancia de revisar las políticas y parámetros de extracción de agua subterránea para garantizar la seguridad alimentaria y la resiliencia agrícola en el futuro.