En el contexto de las soleadas islas del Caribe, el concepto de sequía generalmente evoca imágenes de suelo reseco, praderas barridas por el polvo y embalses agotados. Sin embargo, un nuevo artículo del profesor asistente Craig Ramseyer de la Universidad de Waterloo sugiere que en estas islas, las condiciones de sequía pueden manifestarse de manera rápida y las señales de advertencia llegan demasiado tarde para implementar estrategias de mitigación eficaces.

El estudio se centra en las llamadas «sequías repentinas», fenómenos que, según Ramseyer, son particularmente prevalentes en las islas caribeñas. Estas sequías repentinas representan un desafío único, ya que las condiciones secas se desarrollan rápidamente, dejando poco margen para intervenciones eficaces que limiten las pérdidas agrícolas o eviten tensiones en los sistemas de infraestructura que suministran agua potable a las comunidades.

El profesor Ramseyer propone la necesidad de enfoques alternativos para medir con mayor precisión las condiciones secas en la región. Para ello, utiliza un nuevo índice de sequía que considera la demanda atmosférica de humedad en lugar de depender de mediciones tradicionales de humedad del suelo. Este índice se enfoca en la demanda de evaporación, proporcionando una medida de cuán sedienta está la atmósfera y cuánta humedad puede extraer del suelo o de la vegetación.

El análisis concluye que las islas del Caribe son excepcionalmente susceptibles a sequías repentinas, y la identificación temprana de estas condiciones se presenta como un paso crucial para limitar los impactos negativos. Tradicionalmente, la observación de la sequía se basa en la humedad del suelo, pero en entornos tropicales, una disminución en la humedad del suelo puede ser una respuesta tardía a eventos ya ocurridos. Identificar anticipadamente las condiciones de sequía permitiría, por ejemplo, prever aumentos repentinos en la demanda de evaporación, lo que podría mitigar pérdidas significativas, especialmente en la agricultura.

Los impactos de las sequías no se limitan a la agricultura, ya que los ecosistemas tropicales y el acceso al agua dulce también se ven gravemente afectados. La investigación de Ramseyer utiliza 40 años de datos del Bosque Nacional El Yunque en Puerto Rico para comprender mejor cómo las sequías repentinas impactan las condiciones climáticas y la disponibilidad de agua.

Ramseyer señala que el cambio climático está exacerbando estos problemas, ya que el calentamiento global resulta en más humedad disponible en la atmósfera y, al mismo tiempo, aumenta la magnitud de las sequías. Esta dualidad climática presenta desafíos significativos para el Caribe, especialmente en términos de infraestructura hídrica.

Para abordar estos problemas, el profesor aboga por una mayor investigación para comprender la relación entre las sequías repentinas, las pérdidas económicas y la necesidad de desarrollar infraestructuras hídricas adaptadas a estas tendencias. Su trabajo destaca la importancia de utilizar la informática avanzada y la ciencia geoespacial para abordar los desafíos climáticos y meteorológicos, y su curso sobre Análisis y Programación de Datos Climáticos en la Universidad de Waterloo busca capacitar a la próxima generación de investigadores en técnicas computacionales aplicadas al clima cambiante.