Un estudio ha revelado una contaminación significativa del agua del grifo en Londres con sustancias químicas peligrosas «permanentes» como PFOA y PFOS. Estos químicos están relacionados con graves problemas de salud, incluyendo cáncer, colesterol alto, enfermedades de la tiroides y problemas de fertilidad. Las muestras de agua, tomadas en Harrow, Heathrow y Battersea, mostraron niveles de PFOS que superan los límites propuestos por la Royal Society of Chemistry (RSC).

El RSC ha criticado la normativa del Reino Unido por ser insuficiente en comparación con otros países desarrollados. Los resultados del estudio indican que los niveles de PFAS en el agua de Londres exceden significativamente los límites permitidos en países como Suecia. La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. también recomienda un «límite máximo de contaminante» de cero para PFOA y PFOS debido a su peligrosidad.

Actualmente, el Reino Unido tiene estándares confusos y menos estrictos que otras naciones, por lo que muestra la necesidad urgentes de revisar y reducir los umbrales permitidos para estos contaminantes

La presencia de PFOS y PFOA en el agua potable es alarmante debido a su uso extendido en productos industriales y de consumo, lo que los hace prevalentes en el medio ambiente. Análisis recientes muestran que un considerable porcentaje de cursos de agua en Inglaterra y Gales contienen estos contaminantes en niveles peligrosos.

Hoy en día, el PFOA y el PFOS se encuentran en todo el planeta, en el suelo y en las aguas superficiales (así como en el agua potable), debido a su amplio uso en productos que van desde envases de alimentos hasta ropa, cosméticos y espuma contra incendios. 

Empresas del sector  subrayan la necesidad de mejorar el acceso a agua potable limpia y segura, y de reducir la dependencia del agua embotellada mediante tecnologías avanzadas de purificación.