El informe «Sequía en el Mediterráneo – enero de 2024» del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea destaca las graves condiciones de sequía que afectan a la región mediterránea. Las temperaturas elevadas, la falta de lluvias y las ráfagas de calor han provocado impactos críticos, especialmente en el sur de Italia, el sur de España, Malta, Marruecos, Argelia y Túnez. El Observatorio Europeo de la Sequía advierte sobre la persistencia de la sequía y pronostica una primavera más cálida en la región.

La situación ha llevado a la implementación de restricciones en el uso del agua en varios lugares, incluyendo Marruecos, España y Sicilia. En Cataluña, España, se declaró emergencia por sequía debido a reservas de agua por debajo del 16%. La escasez de agua también se refleja en la disminución de los niveles de embalses en Portugal e Italia.

El impacto en la agricultura es evidente, con el indicador combinado de sequía señalando condiciones alarmantes. La falta de lluvias y las temperaturas récord han afectado los cultivos y árboles frutales en toda la región. El riesgo de incendios forestales se incrementa debido a la reducción de la humedad del suelo.

Los pronósticos estacionales auguran una primavera más cálida en 2024, aumentando la preocupación sobre los recursos hídricos y la agricultura. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU advierte que las sequías y olas de calor serán más frecuentes y severas en las próximas décadas. La región mediterránea enfrenta la necesidad urgente de estrategias de adaptación y mitigación, incluyendo inversiones en sistemas de alerta temprana, tecnologías hídricas eficientes y cultivos resistentes a las sequías.

La complejidad de gestionar las sequías se aborda mediante la colaboración entre el JRC y el Observatorio Europeo de Sequía para la Resiliencia y la Adaptación (EDORA). Han desarrollado el primer Atlas europeo de riesgo de sequía, utilizando tecnologías innovadoras para evaluar y abordar el riesgo de sequía en la región.